Guías
Página web para tu restaurante: carta, reservas y Google
Un viernes a las ocho y media, alguien busca dónde cenar en el móvil. Esto es lo que tiene que encontrar en tu ficha y en tu web para reservar contigo.

Un viernes a las ocho y media, alguien en Zaragoza escribe «dónde cenar en el Tubo» o «restaurante cerca». Ve un mapa con cinco sitios, abre dos, mira las fotos y la carta, y llama al que le deja claro que hay mesa. Esa decisión se toma en menos de un minuto, y casi siempre en el móvil.
Para un bar, un restaurante o una cafetería, la web no es lo primero que ve el cliente: lo primero es tu ficha de Google. Pero la web es donde se convence. Te contamos qué tiene que tener, qué errores hacen perder mesas y cuánto cuesta en 2026.
Lo primero: tu ficha de Google
En hostelería, la ficha de Google pesa más que en casi cualquier otro sector. Ahí la gente ve tus fotos, tu horario, tus reseñas y el botón de «Cómo llegar». Antes de pensar en la web, revisa que la ficha esté al día:
- Horario real, con festivos, vacaciones y si la cocina cierra antes que la sala.
- Fotos recientes de platos, sala y terraza, subidas por ti y no solo por los clientes.
- Categoría precisa («Restaurante de tapas», «Cafetería», «Arrocería») y atributos: terraza, opciones veganas, apto para niños, acceso en silla de ruedas.
- Enlaces a la carta y a las reservas, que lleven a tu web.
Tienes la guía completa en cómo optimizar tu ficha de Google Business Profile. Si quieres saber qué le falta a la tuya, la auditoría gratuita de tu ficha de Google te lo dice en un momento.
Qué tiene que tener la web de un restaurante
La carta, en texto y no en PDF
Es la página más visitada de cualquier restaurante y la que peor suele estar. Un PDF escaneado de la carta impresa se ve diminuto en el móvil, obliga a hacer zoom y Google no lo lee bien. La carta tiene que estar escrita en la propia web, por bloques (entrantes, raciones, principales, postres, bebidas), con sus precios.
Sí, con precios. Quien no los encuentra suele imaginarlos más altos de lo que son. Y si cambias de carta por temporada, que actualizarla sea fácil: la carta de invierno en pleno julio da mala imagen.
El menú del día, si lo tienes
Si das menú del día, entre semana es probablemente lo que más se consulta. Ponlo arriba, con precio y lo que incluye: primero, segundo, postre o café, bebida. Si cambia cada día, publícalo donde te resulte más fácil actualizarlo (la web, las publicaciones de tu ficha de Google o tus estados de WhatsApp) y enlázalo desde los demás sitios. Lo importante es que el menú de hoy no sea el del martes pasado.
Alérgenos, bien indicados
La normativa obliga a bares y restaurantes a informar a sus clientes de los 14 alérgenos de declaración obligatoria presentes en cada plato: gluten, crustáceos, huevo, pescado, cacahuetes, soja, leche, frutos de cáscara, apio, mostaza, sésamo, sulfitos, altramuces y moluscos. Cómo se da esa información en el local tiene sus matices, y tu gestoría o tu asociación de hostelería te dirán qué aplica a tu caso.
En la web, lo práctico es marcar los alérgenos de cada plato con iconos o letras y una leyenda clara. Una persona celíaca o alérgica a los frutos secos mira eso antes que nada. Si lo encuentra claro, reserva. Y lo cuenta.
Cómo reservar, en un toque
El botón de reservar tiene que verse siempre en el móvil. Según cómo trabajes, puede:
- Llamar al restaurante. Sigue siendo lo más habitual para grupos y para el cliente de toda la vida.
- Abrir WhatsApp con un mensaje ya escrito («Hola, quería reservar mesa para…»).
- Llevar a tu plataforma de reservas, si ya usas una (TheFork, CoverManager u otra). No hace falta cambiarla: la web la enlaza.
Si dudas entre sistemas, los comparamos en cómo elegir un sistema de reservas online. Y si las reservas te llegan por WhatsApp en pleno servicio, mira reservas por WhatsApp para negocios.
Si no aceptas reservas, dilo también. «No reservamos, ven directamente» te ahorra llamadas y malentendidos.
Fotos de tus platos, no de un banco de imágenes
La gente come con los ojos, pero desconfía de las fotos demasiado perfectas. Enseña tus platos, tu sala, tu terraza llena y tu equipo detrás de la barra. Con el móvil y luz natural, junto a una ventana, se consiguen fotos muy dignas; tienes los trucos en fotos de tu negocio con el móvil.
Reseñas, ubicación y lo práctico
Dos o tres reseñas de Google en la web y el enlace para ver todas. Después, lo práctico: mapa, parking o parada de metro cercana, terraza, si se admiten perros, si hay trona, si se paga con tarjeta o Bizum. Son las preguntas que te hacen por teléfono en plena hora punta. Si te faltan reseñas, empieza por conseguir más reseñas en Google.
Errores que hacen perder mesas
- Una web lenta por un vídeo de fondo o fotos enormes. El cliente tiene hambre y poca paciencia.
- Horarios distintos en la web, en Google y en la puerta. Si Google muestra un horario antiguo, te manda gente con la persiana bajada.
- La carta solo en Instagram. Sirve para enseñar el plato del día, pero no para consultar precios ni buscar un plato.
- Música que suena sola al abrir la web. Nadie la quiere.
- Nada en inglés en zonas con turismo, de Málaga a Palma o el centro de Madrid. Basta con traducir la carta y lo práctico.
¿Una página o varias?
Para un bar o una cafetería, una página bien ordenada basta: quiénes sois, carta, horario, cómo reservar y dónde estáis. Un restaurante con carta larga, menú de grupos, eventos o varios locales agradece varias páginas, para que Google entienda cada cosa («menú para grupos en Sevilla», «arroces para llevar en Valencia»). Lo comparamos en web de una página o de varias.
Y no te olvides de lo legal: aviso legal, privacidad y cookies, con el dominio a tu nombre. Lo tienes en textos legales de una página web.
Cuánto cuesta la web de un restaurante en 2026
Precios habituales en España, sin IVA, como referencia:
- Hacerla tú con un creador de webs: entre 15 y 30 € al mes, más tus horas.
- Un freelance: de 300 a 1.000 € por una web sencilla, más el alojamiento y el mantenimiento.
- Una agencia: a partir de 1.500 €, y bastante más si hay pedidos para llevar o reservas a medida.
Suma el dominio (unos 10-15 € al año) y, sobre todo, a alguien que cambie la carta y los horarios cuando cambian. Tienes el detalle en cuánto cuesta una página web para un pequeño negocio.
Cómo lo hacemos en Orbitea
La Web Esencial cubre lo que necesita un bar, una cafetería o un restaurante: una página pensada para el móvil, con la carta en texto y sus alérgenos, el menú del día, el botón para llamar, escribir por WhatsApp o ir a tu plataforma de reservas, fotos, reseñas, horario y mapa, preparada para Google y con los textos legales. Cuesta 390 € sin IVA, precio cerrado, con el dominio .es o .com del primer año a tu nombre y los 3 primeros meses de alojamiento y mantenimiento incluidos; después, 29 €/mes sin permanencia. También se puede pagar en 12 meses.
Si tu punto débil es la ficha de Google, la Ficha de Google Esencial (149 €) la deja completa, y la Ficha de Google activa (59 €/mes) la mantiene viva con publicaciones y respuestas a las reseñas; lo tienes todo en precios. Si abres local, el pack Lanzar junta marca, web y ficha por 590 €. Más ideas para tu sector en soluciones para restauración.
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