Google y reseñas
Cómo conseguir pacientes para tu consulta de fisioterapia o clínica en Google
Quien busca fisio o psicólogo en Google no conoce a nadie y quiere sentirse en buenas manos. Así se transmite esa confianza, con las precauciones propias de la salud.

Alguien se ha hecho daño en la espalda moviendo una caja. O lleva semanas con la rodilla mal después de correr. Abre Google y escribe «fisioterapeuta en Getafe», «fisio deportivo cerca» o «psicóloga en Gijón». No conoce a nadie, no sabe a quién elegir y quiere sentirse en buenas manos.
Eso cambia la forma de presentarte. En un bar o una tienda, la gente decide por las fotos y el precio. En una consulta de fisioterapia, psicología, nutrición, podología o una clínica pequeña, decide por la confianza. Te contamos cómo transmitirla en Google y en tu web, cómo facilitar la primera cita y qué precauciones tomar, porque en salud las reglas son más estrictas.
Dónde te buscan tus pacientes
Casi siempre en Google, y casi siempre en el móvil. Aparecen tres cosas:
- El mapa con las fichas de Google: nombre, nota, reseñas, horario y botón de llamar. Para una consulta de barrio, ahí se deciden muchas primeras citas.
- Las webs de los centros, debajo del mapa.
- Directorios y plataformas de profesionales sanitarios.
Una consulta pequeña puede salir en el mapa por delante de una cadena si su ficha está completa, tiene reseñas recientes y su web dice con claridad qué hace y dónde. Es el SEO local, y lo explicamos paso a paso en SEO local para pequeños negocios. Para la ficha en concreto, tienes cómo optimizar tu ficha de Google Business Profile.
Confianza: quién te va a atender
Es lo primero que necesita ver un paciente nuevo, y lo que más se olvida:
- Nombre y foto de cada profesional, en la consulta y de verdad. Nada de bancos de imágenes.
- Titulación y número de colegiado. En fisioterapia, psicología y otras profesiones sanitarias, la colegiación es una garantía que el paciente entiende. Ponla a la vista.
- Especialidades, concretas: «fisioterapia deportiva y suelo pélvico», «terapia para ansiedad en adultos». Sin una lista de veinte cursos.
- Cómo trabajas: cuánto dura una sesión, si la primera incluye valoración, si trabajas con ejercicio o con terapia manual.
Si tu centro está inscrito en el registro de centros sanitarios de tu comunidad autónoma, pon también ese número en la web. En muchos casos se exige en la publicidad del centro; si tienes dudas, pregunta en tu colegio profesional.
Servicios explicados para pacientes, no para colegas
«Punción seca», «EPI», «terapia cognitivo-conductual» o «dieta cetogénica» dicen poco a quien tiene dolor o un problema que no sabe nombrar. Explica cada servicio en dos o tres frases: para qué sirve, a quién va dirigido y cómo es una sesión. Y ordénalos también por problemas reconocibles («dolor de espalda», «lesiones deportivas», «embarazo y posparto»): así es como busca la gente.
Si haces muchos servicios o tienes varias sedes, una página por servicio ayuda a Google a entender cada uno («fisioterapia de suelo pélvico en Valladolid»). Si son pocos, una página basta; lo comparamos en web de una página o de varias.
El precio de la primera sesión
Muchas consultas no ponen precios por miedo a parecer caras o baratas. Pero quien busca un fisio privado sabe que va a pagar y quiere saber cuánto antes de llamar. Basta un precio orientativo de la primera sesión o de la valoración, la duración y si hay bonos. Si trabajas con mutuas o aseguradoras, dilo bien claro: es de las primeras preguntas que te hacen.
Pedir cita sin fricción, y que vengan
El paciente tiene que poder pedir cita en un toque desde el móvil: llamar, escribir por WhatsApp o reservar en tu agenda online si ya la usas. Si dudas entre sistemas, mira cómo elegir un sistema de reservas online.
Después, que no se le olvide. En una consulta, una cita perdida es una hora que rara vez recuperas. Un recordatorio el día anterior, con opción de confirmar o cancelar, ayuda mucho a reducir las ausencias; te contamos cómo montarlo en recordatorios de citas por WhatsApp.
Datos de salud: más cuidado que en otros sectores
Los datos de salud son una categoría especial en el RGPD, con más protección que un nombre o un teléfono. En la práctica:
- El formulario de contacto no es una historia clínica. Pide nombre, teléfono y un motivo general («dolor de espalda», «primera consulta»). No pidas diagnósticos, informes ni medicación en un formulario que no está preparado para eso.
- WhatsApp, para citas y avisos. Si un paciente quiere enviarte un informe o una prueba, lo prudente es tener un canal seguro para ello, como el de tu programa de gestión clínica, y explicarlo.
- Una política de privacidad adaptada a lo que haces. Lo básico está en textos legales de una página web, pero en una clínica conviene que lo revise alguien especializado en protección de datos.
Publicidad sanitaria: con prudencia
La publicidad de servicios sanitarios está regulada en España, y algunas comunidades autónomas tienen normas propias. Sin entrar en lo jurídico, tres reglas de sentido común para tu web y tus redes:
- No prometas resultados («adiós al dolor en tres sesiones», «pierde 10 kilos en un mes»).
- No uses testimonios de pacientes como prueba de curación.
- No hagas ofertas que inviten a tratarse sin necesidad.
Ante la duda, tu colegio profesional suele tener orientaciones sobre publicidad y puede ayudarte.
Reseñas en Google, sin incomodar
En salud, las reseñas pesan mucho: el paciente nuevo busca a alguien en quien otros ya han confiado. Pero hay que tener tacto:
- Pide la reseña al terminar el tratamiento, y de forma general: «Si te ha ido bien, nos ayuda mucho que lo cuentes en Google». Nunca le pidas que explique su problema de salud.
- Al responder, no confirmes nada clínico. Aunque el paciente escriba «me trataron la hernia», tu respuesta no menciona diagnósticos ni tratamientos. Agradece y, si hace falta, ofrece hablar en privado.
- Sin descuentos a cambio de reseñas: Google no lo permite.
Tienes más ideas en conseguir más reseñas en Google y, para las críticas, en cómo responder a reseñas negativas. Si quieres saber cómo está tu ficha hoy, prueba la auditoría gratuita de tu ficha de Google.
Cuánto cuesta
Precios habituales en España, sin IVA: una web sencilla con un freelance, de 300 a 1.000 €; con una agencia, desde 1.500 €; hacerla tú, entre 15 y 30 € al mes más tus horas. Más el dominio (unos 10-15 € al año) y el mantenimiento. El detalle, en cuánto cuesta una página web para un pequeño negocio.
Cómo lo hacemos en Orbitea
La Web Esencial presenta tu consulta en una página pensada para el móvil: profesionales con su número de colegiado, servicios explicados, precio de la primera sesión, botón de cita siempre visible, reseñas, horario y mapa, preparada para Google y con los textos legales. Cuesta 390 € sin IVA, precio cerrado, con el dominio del primer año a tu nombre y 3 meses de alojamiento y mantenimiento incluidos; después, 29 €/mes sin permanencia, y se puede pagar en 12 meses. Si tienes varias especialidades o sedes, la web a medida empieza en 790 €.
Para la ficha, la Ficha de Google Esencial (149 €) la deja completa. Y el asistente de WhatsApp (390 € de puesta en marcha más su plan mensual) contesta las preguntas prácticas de siempre, como horarios, precios o dónde aparcar, y envía los recordatorios de cita. Tienes todos los precios en precios y más ideas en soluciones para salud y bienestar.
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